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Un amor unico


El tejido del universo, al que incluye a todo.
Su complejidad incomprensible de detalles infinitos.
¿Qué es este todo insostenible que nos rodea?
Aquí estamos, intentando enmarcar partes de ella en nuestra lógica humana ignorante,
Con todas nuestras estrategias para seguir viviendo en este planeta.


Sostenibilidad, decimos, ¡tenemos que conseguirlo! ¿Es un intento inútil? ¿Hemos pasado el punto de no retorno? ¿Nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, se enfrenta a una caída inevitable?
¿Una horrible regresión que desemboca en el apocalipsis de la humanidad?
¿Qué efecto tienen las señales de advertencia científicas en nuestras mentes y corazónes cuando vemos los paisajes que nos rodean? ¿Somos entonces rehenes de esa hermosa anochecer o de la luna de sangre?


El calor es insoportable, apenas podemos respirar, así que encendemos el aire acondicionado. Nuevamente salvado temporalmente por la tecnología, pero ¿a qué costo de aceleración? ¡Guerra, migración masiva, política, religión, hedonismo, opiniones, paga esto, paga aquello, ganar dinero y si no desciendes a la pobreza!


¿Por qué nos sentimos tan bien cuando por un breve momento, durante unas vacaciones o en una excursión por la naturaleza, nos rodeamos de la ausencia de nuestras propias construcciones? Así llega un momento de libertad en el que solo somos humanos desnudas con todas nuestras vulnerabilidades, desprotegidos por cualquier invención humana, fusionándonos con una naturaleza salvaje que no fue dirigida por nosotros para vivir más cómodamente.


Lo salvaje también está dentro de nosotros, la verdad implacable de que somos suaves y frágiles y que vivir en verdadera armonía con la naturaleza es doloroso, incómodo, a veces amenaza la vida, lleno de enfermedades y hambre, donde podemos ser devorados por depredadores, tener miembros congelados, ser quemados por el calor y morir de sed.


No, no podemos volver atrás, ese paraíso está perdido.


Aún así, algún minúsculo vínculo de memoria genética con nuestros ancestros cazadores-recolectores evoca ese union del humano y la naturaleza, a caminar por el bosque natural, un gran paisaje con una hermosa anochecer o bañarse en un río en un brumoso amanecer. Esos momentos emocionales de satisfacción, tranquilidad y trascendencia en la dura y exigente realidad de la vida prehistórica deben haber sido lo que valió la pena vivir.

Ese paisaje nos penetraba y cuesta entender que hoy en día somos directores de ese paisaje, y tenemos que preguntarnos si somos capaces de encaminar a la naturaleza hacia algo por lo que valga la pena vivir, sin que se convierta en algo perversamente artificial, una estilizada invención humana para adaptarse a nuestras propias necesidades, nuestra sostenibilidad.


Temo la arrogancia en eso cuando veo lo que la naturaleza misma puede producir, el amor único, los detalles infinitos en lo que he visto que percibo salvaje.

A menudo anhelo escapar de las ciudades y su importancia artificialmente construida, para escapar de la necesidad de filtrar estratégicamente quién y qué dejas entrar en tu vida, la necesidad impuesta de la escalada social y el elitismo artístico para poder pagar lo nessesario para asimilarse a la norma social. ¿Dónde encaja usted en la jerarquía económica? ¿Naciste con pan debajo de tu brazo o no? ¿Cómo se siente estar sentado en la silla del director de tu propia vida en la sociedad actual? La puta jodida hedonismo de YOLO, no lo soporto.


Hoy en día, las personas buscan la naturaleza vestido en moda basados ​​en la última tecnología sostenible dentro de la ropa para curarse de la toxicidad de sus dispositivos computarizados mientras beben vinos naturales y comen bio-alimentos locales quando pueden permitírselo económicamente.
Paisaje tras paisaje, las imágenes se propagan telepáticamente a colegas y amigos y lo demás en una cascada continua y sin fin en las redes sociales.


Miro estos cuadros que se amontonan en mi casa, producidos cuando guardo el teléfono y el ordenador y hago otra cosa que consumir esta cascada de información, ¿qué veo por ahi?
¿Pinto estos paisajes porque estoy atrapado aquí? en la ciudad, corriendo para mantenernos a mí y a mi hijo, un amante, un amigo o amiga, mi familia. Alquiler, comida, ropa, juguetes, muebles, electricidad, móviles, coches, ordenadores, software, pensión alimenticia, ahorros para la universidad, seguros, préstamos, viajes, materiales artísticas, lecciones de kárate.


Estos espacios de tiempo, en medio de la persecución de las necesidades básicas de la vida, liberan un paisaje interior, un lugar en el que anhelo estar que también refleja mi propia psicología y tal vez, si tengo suerte, mostrá algo más universal. Algo que vale la pena sacar a la luz, una colección de paisajes mentales que lleva un espectro de emociones.


A.G.


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One Love


The fabric of the universe, that includes everything in It’s incomprehensible complexity of infinite detail.
What is this unsustainable everything that surrounds us?
Here we are, attempting to frame parts of it with our comparatively ignorant human logic,
With all our strategies to keep living on this planet.
Sustainability, we say, we have to work towards it! Is it a futile attempt? Have we passed the point of no return? Are our children, or our children´s children facing an inevitable demise?
A horrific regression that spirals into the apocalypse of human kind?
What effect does the scientific warning signs have on our minds and hearts when we then see the landscapes that surround us? Are we then held hostages by that beautiful sunset or the blood red moon?


The heat is unbearable, we can hardly breathe so we switch on the airconditioning.

Again temporarily saved by technology, but at what accelerating cost?

War, mass migration, politics, religion, hedonism, opinions, pay this pay that, earn money or descend into poverty!


Why do we feel so good when we just for a brief moment, during a holiday or at an excursion in the wild, surround ourselves with the absence of our own constructions? Thus comes a moment of liberty when we are just human with all our naked vulnerabilities, unprotected by any human invention, merging with a wild that was not directed by us in order to live more comfortably.


The wilderness is also inside of us, the unforgiving truth that we are soft and fragile and that living in true harmony with nature is painful, uncomfortable, at times life threatening, ridden with diseases and hunger, where we can be eaten by predators, have frozen limbs, be scorched by heat and die of thirst.

No, we can’t reach back, that paradise is lost.

Still, some minuscule genetic memory link back to our hunter-gatherer ancestors calls back that unison of man and nature, of walking through the natural forest, a grand scenery with a beautiful sunset or bathing in a river in a misty dawn. Those emotional moments of contentment, tranquility and transcendence in the harsh and demanding reality of prehistoric life must have been what was worth living for.

That scenery penetrates us and it’s hard to grasp that nowadays we are directors of that scenery, and we have to ask ourselves if we are able to direct nature into something worth living for, without it becoming something perversely artificial, a stylized human invention in order to fit our own needs, our sustainability. I fear the arrogance in that when I see what nature itself can produce, the one love, the infinite details in what I have seen that I perceive as wilderness.


I often long to escape from the cities and it’s artificially constructed importance, to escape the necessity of a strategically filtering who and what you let enter into your life, the imposed necssecity of social climbing and artistic elitism in order to be able to pay to assimilate to the societal norm. Where do you fit in in the economic hierarchy? Were you born with a silver spoon in your mouth or not? How does it actually feel to be sitting in the directors chair of your own life in todays society? fucking YOLO hedonism, I can’t stand it.

Nowadays people search for nature in fashionable outfits based on the latest sustainable technology within clothing to heal themselves from the toxicity of their computerized devices while sipping natural wines and eating locally produced bio foods, that beeing if they can afford it.
Landscape after Landscape,  these images telepathically spreads to colleagues and friends cascading without end on social media.


I look at these paintings that pile up in my house, produced when I put the phone and the computer away do do something else but consume a waterfall of information, what do I see?
Do I paint these landscapes because I’m trapped here? in the city, scurrying around to provide for me and my son, a lover, a friend. Rent, food, clothes, toys, furniture, electricity, computers, software, alimony, college savings, insurance, loans, weekend trips, art-materials, karate-lessons.
These pockets of time, in-between chasing the bare nessecities of life, releases an inner landscape, some place I long to be in that also reflects my own psychology and perhaps, if I’m lucky, something more universal that is worth bringing out to look at as a collection of mindscapes that carry a spectrum of emotions.


A.G.